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viernes, 18 de noviembre de 2011

"NADIE TE QUITE LA ESPERANZA" - Entrevista Suzanne Powell

Entrevista: Suzanne Powell y Koldo en la revista LQF
“Nadie te quite la esperanza”

La gente no cabe en las anchas salas donde esta jovial irlandesa, afincada desde hace veintiocho años en Barcelona, diserta sobre lo divino y lo humano. Las listas de sus cursos y talleres se llenan con centenares de personas desde meses de antelación. Más que sus propias y sabias palabras es el entusiasmo con que las baña, es su discurso alegre y positivo volcado en un perfecto castellano.

Su español cervantino no está exento de jerga coloquial. Quizás ella no sea consciente de la gracia singular que manifiesta cuando habla en términos de “tela marinera”, “momentos de chute”, “flipando un rato” o te confiesa que en alguna otra vida ha sido “porrera”… Suzanne Powell tiene el poder de derribar desde el primer momento, con su perenne sonrisa, las barreras que entre las personas establece el convencionalismo. Su única arma es su lenguaje sencillo, coloquial, pero a la vez profundo, sentido y sincero. Ella gusta decir que no es más que “una pueblerina irlandesa”, sin embargo nos consta que ha contribuido a inaugurar una conciencia universal y holística en la mente de muchas personas que han llamado a sus consultas, charlas y talleres, siempre gratuitos.

Apenas nos conoce, pero no duda en brindarnos un buen trozo de una tarde de verano…

¿Dónde nace tu vocación de entrega desinteresada al mundo?
A la edad de 20 años me diagnosticaron cáncer mortal. Me prescribieron también un tratamiento muy estricto en cuanto a los movimientos. Me dieron una posibilidad entre cien de sobrevivir, si no pasaba por todo el protocolo médico. Tenía tantas ganas de vivir que no pude comprar esa historia que me vendía el médico. Sentía un gran deseo de salir de mi pueblo natal en Irlanda y descubrir mundo, así recuerdo que le dije al médico: “Lo siento pero es que no tengo tiempo para morirme. No voy a pasar por ningún protocolo médico.” Tenía mi año sabático en España ya programado y estaba dispuesta a que ni un diagnóstico de cáncer me privara de ese sueño.

¿En esas condiciones viniste a España?
Sí, firmé entonces un papel eximiendo al médico de responsabilidades. Otro tanto les comuniqué a mis padres. Fue entonces cuando pegué un grito al Cielo: “Oye, majos, ¿hay alguien ahí arriba…? Es que tengo muchas ganas de vivir” “Por cierto, que si realmente hay alguien ahí, en caso de que yo me cure, dedicaré mi vida para dar esperanza, no a curar, a otras personas que sufran y se puedan encontrar en una situación similar”. Arriba debieron decir: “¡Oído cocina…! Marchando una sanación para la Powell que acaba de hacer una promesa”. Al cabo del tiempo se me fueron poniendo las soluciones delante y yo como una niña, fui tomando nota, siguiendo las pistas, cumpliendo las pautas.

¿Qué dijeron los médicos?
Se desorientaron mucho con mi caso. Ellos me confesaron que algo estaba haciendo bien y me animaron a seguir con mi propia terapia. A los siete años me citaron en el hospital con un grupo de médicos. Cada cual estaba más asombrado. Me preguntaron: “Pero ¿qué has hecho…? No nos cuadra tu caso para nada. Estás limpísima.” Les expliqué con pelos y señales lo que había hecho, pero ellos no hacían más que sacudirse la cabeza, como diciendo: “Eso es imposible…”. Al final se rindieron. Cada año llaman a mi casa para preguntar a ver si sigo viva. Han pasado 28 años de aquello y mi madre dice: “Aquí está la llamada del hospital. La llamada rutinaria anual.”

¿Ahora toca cumplir, por lo tanto?
En efecto, ahora hay que cumplir. Creo que estoy cumpliendo. Soy consciente de ese compromiso. En ese camino se me fue el asma, la alergia al sol, alergias alimentarias y ambientales… Han llovido bendiciones desde aquel día.

El Maestro Tibetano apunta que cuando nos consagramos al servicio, los males se olvidan…
Efectivamente, ¿quieres olvidar tus problemas de salud, tus problemas físicos…?, ayuda a los demás, entrégate a los demás. Tu dolor de muelas desaparece, cuando ves a una persona sin pierna por un accidente de moto. Siempre hay alguien peor que tú.

He visto tus vídeos y he observado a una mujer segura, entusiasmada con lo que hace, plena de alegría… ¿Dónde nace todo ello, dónde esa paz, ese entusiasmo…? ¿Dónde te nutres?
De mi niña interior. He aprendido a no tomarme tan en serio, a reírme de mí misma, a ser observadora de mi experiencia. También me doy permiso para permanecer triste un día, si así se da el caso. Se trata de vivir la experiencia de la dualidad, valorar en definitiva el goce de estar vivo.

¿Con qué pensamiento se levanta a la mañana Suzanne?
A las mañanas me levanto pensando: “Hoy va a ser un gran día y fluyo”. Me doy permiso para ser yo misma. Me quito esa armadura de la apariencia, de lo que es preciso manifestar en cada momento. Me olvido de qué es lo que van a pensar los demás de mí. Es una forma decir a quienes me acompañan: “Yo soy así. Por favor acéptame tal cuál”. Esta posición te aporta un estado de gran relax.

“¡Relájate!”, es lo que digo también a las personas cuando las veo cargadas de muchos problemas. Por ejemplo animo a esas personas que acuden a la consulta a pensar que están en los últimos días de su vida. Ellas optan normalmente por pensar en el amor, por compartir sentimientos con aquellos seres que quieren, por decirles cosas bellas, las cosas que no les han dicho nunca… ¿Qué importancia tiene la hipoteca, incluso las tareas de la casa... en esa situación? Cuando después toman tierra de nuevo, no se les ocurre volver a los problemas que anteriormente les estaban matando.

Apurar el instante…
Así es. Intento vivir buscando el sentido a cada instante. A la hora de ayudar, trato también de transmitir esta filosofía de vida. A los enfermos terminales trato también de hacerlas sentirse vivas hasta el último minuto. Mientras que una persona respira hay una esperanza de vida, una esperanza para tomar decisiones de cambio radical.

¿Y la fe y la seguridad de Suzanne, dónde nacen?
Un niño confía en sus padres. Sabe que tendrá cariño, ropa, comida, abrigo…, todo lo que necesita para vivir. No anda preocupado, simplemente confía plenamente. ¿Qué es entonces lo que a nosotros nos impide tener esa fe total? La codificación mental. Si nos entregamos, debemos abrigar la seguridad que el futuro será como anhelamos.

Se trata de coger nuestras riendas y observar que somos los cocreadores de nuestra propia existencia. Se trata de concluir que cada quien está redactando su historia, que cada quien es su propio guionista. Cada quien sostiene la pluma que escribe su relato. Cuando abrigamos dentro de nosotros esta absoluta seguridad, es cuando comienza la magia.

El día pasado compartía con mis ayudantes el deseo de hacer unos encuentros en la montaña. Al término del último curso que impartí, se me acercaron un hombre y una mujer que son monitores de esquí y responsables de un complejo deportivo en los Pirineos, concretamente en Puigcerdá, ofreciéndome toda su infraestructura. Me quedé ante la pareja con la boca abierta. Pide y se te dará. Me sorprendí de que ocurriera tan rápido. Cuando trabajamos por el prójimo vamos acumulando créditos.

¿Cómo opera ese Banco?
Cada quien tiene su cuenta corriente bancaria de la Divina Providencia con sus débitos y créditos. Cuanto más créditos vamos ganando a través de buenas acciones más deudas se van saldando. Llega un momento en que, saldadas las deudas, comienzan a hacerse realidad los anhelos del alma. Más evolución, más rápido el canje. Magia pura y dura. Cuanto más observador te haces de tu propia vida, más te vas dando cuenta de la matemática de la acción-reacción.

¿Así que te concedieron “visa oro” en el “Banco cósmico”…?
Para poder sacar de ahí, hay que meter mucho amor. Los regalos se manifiestan en todo lo que te vas encontrando. Cuando mi hija quería ir a París, a Eurodisney, vino un paciente que resulta que trabajaba allí. Me ofreció su apartamento y la estancia gratuita para las dos. Estuvimos la Semana Santa entera. Cuando le comuniqué a mi hija la noticia del ofrecimiento ella me dijo: “Sí eso yo ya lo sabía. Mis deseos son órdenes”…

¿La sabiduría oculta que compartes en tus conferencias dónde la obtienes?
La propia búsqueda me ha ido nutriendo. El anhelo de saber va proporcionando las respuestas. Yo quería aprender mucho, pero no sabía dónde. Comencé leyendo libros sobre espiritualidad, hasta que conocí hace 18 años a un ser maravilloso con el que viajé por el mundo, con el que aprendí mucho. Estuvimos haciendo obras humanitarias en Oriente y en América. Se convirtió en mi pareja, en el padre de mi hija y también en mi maestro. Falleció hace seis años, pero me dejó llena. Él me enseñó a ser mi propia maestra. Me contagió la idea de que un maestro nunca pide que le sigan, sino que pide a cada quien seguirse a sí mismo. El maestro verdadero ayuda a descubrir al maestro interior que a todo ser habita.

Lo que comparto en mis conferencias se basa, por lo tanto, en información que he ido acumulando vida tras vida en mi propio “disco duro”. Si yo he comido un mango, puedo compartir esa experiencia con toda suerte de detalles, con toda confianza. De forma que quien tengo delante, casi lo podrá saborear. No se puede escribir una tesina sobre un mango, sin haberlo probado nunca.

¿Has comido muchos mangos?
Sí, mi experiencia es lo único que trasmito. Cada quien es libre de creerla o no. Si mi experiencia puede ayudar a otra persona a que explore en su propia experiencia, me quedaré satisfecha. No trato de convencer a nadie.

Hay momentos, al impartir conferencias, en que yo misma me sorprendo de los contenidos que estoy compartiendo. Comienzo a responder a preguntas desde otros niveles. Se trata de una información que comparto por primera vez y que me viene de mi propio disco duro interno. Desde otros aspectos de mí, esa información va bajando y tratando de satisfacer a la mente estúpida. Aprendo de mí misma desde otras dimensiones de mí.

Te sorprendes a ti misma de tus respuestas…
Totalmente. El día pasado me formularon una pregunta que yo mentalmente no podía responder. Sin embargo abro la boca y la respuesta sale sola. Tuve que oír la grabación para reparar en lo que yo misma había dicho.

Una y otra vez llamas a retornar sobre nosotros mismos…
Es de suma importancia conectarnos con nosotros mismos, para saber en realidad quiénes somos, para descubrir la relación que tenemos con cuanto nos rodea. Basta de acumular títulos y diplomas fuera, prima volcar dentro.

He podido incluso comprobar que si yo necesito saber algo, alguien me lo preguntará y yo misma me daré la respuesta. A menudo me veo dando consejos a terceros que en realidad van destinados a mí misma.

¿La alegría, que tú por ejemplo manifiestas, puede representar un puente de conexión interna?
En un momento de gran intensidad en el presente, de gran alegría por algo feliz que le ha ocurrido a una tercera persona, podemos alcanzar experiencias de quinta dimensión. En la quinta dimensión están nuestras familias cósmicas, está la luz. Si una amiga en la intimidad te confiesa feliz: “Estoy embarazada”, al decir tú desde tu alma “¡¡Bien!!”, ya estás rayando esa dimensión superior. En esos instantes puedes alcanzar una gran inspiración. Las ideas no nacen de la mente estúpida. Ésta sólo acumula los datos que le has ido metiendo en esta vida. Las inspiraciones nacen de tu disco duro interno a partir de experiencias y vivencias acumuladas en otras dimensiones, en otras vidas anteriores.

Puede ocurrir también que un grupo de personas experimente por ejemplo unos instantes de euforia colectiva, unas vibraciones elevadas auspiciadas por un generoso proyecto común. Esas vibraciones superiores pueden abrir un canal de inspiración también colectiva. La magia del universo confabula cuando nos encontramos en mitad de un “chute” colectivo. Sigue las señales…

¿Hasta qué punto vivimos una vida predeterminada?
Hemos decidido encarnar en tercera dimensión para aprender de todas las lecciones que esta dimensión nos proporciona. Igualmente en lo que respecta a otras dimensiones. Hemos de agotar todas las posibilidades de experiencias en cada dimensión. No hemos de juzgar a nadie. No hemos de señalar al drogadicto con el dedo. Seguramente nosotros mismos hemos pasado por esa experiencia. En el sótano del universo estamos viviendo una experiencia como si fuera la única. Nos hemos perdido en la ilusión, en el juego. Nos hemos olvidado de quiénes somos realmente.

Como grandes seres que son, desde el más absoluto incógnito, nuestros hermanos cósmicos, que ya han hecho su propio trabajo, nos pueden ayudar. Orientan a la humanidad en este proceso. Nos protegen de los eventuales impostores.

¿Hay plan general superior?
La humanidad avanza tras un plan. Cada quien tiene su propia familia cósmica y sus propios orígenes. Las personas han de aprender a descubrir la luz verdadera, no las apariencias. Cuando la familia cósmica se manifiesta no necesita siquiera presentación.

¿Y hay plan personal?
Antes de venir a encarnar en el planeta cada quien ya hemos diseñado nuestro plan de vida. Existen acuerdos previos a la encarnación en los que nos hemos repartido los roles, en los que hemos acordado ayudarnos en caso de que nos despistemos en el camino. Estamos jugando ahora a descubrir quién es quién, pero no podemos descubrir quiénes son los demás hasta que no descubramos quién es uno mismo. Cuando ya sabes quién eres tú, se retira el velo y es más fácil descubrir quienes son los demás.

¿El plan de Suzanne hasta dónde se pueda saber…?
Podemos elegir devolver bien por mal y así provocar un cambio crucial en el supuesto malhechor, podemos elegir llevar la linterna que alumbra a los demás, podemos, al haber vivido ya determinadas experiencias, ser orientación de otros, pero siempre animando a que cada quien viva su propia vida. Como ahora las almas tienen prisa agradecen esa linterna. Sigo enseñando lo mismo que hace quince años, pero ahora hay más premura.

¿Existen los Maestros, los custodios de ese plan?
Sí y aunque son incomprendidos, saben responder con compasión. Abrazan con amor a los seres más oscuros.

El problema de los maestros es que los veremos rodeados de gente, pero en su corazón, en su interior se sienten solos. Quienes les rodean aún no han descubierto esos vínculos que vienen de atrás. Se te pueden aparecer incluso esos grandes seres. Se manifestarán de la forma más sencilla. Jesús te dirá: “¿Has pasado mala noche, no, tía?”. No te animará a que te pongas de rodillas, sino que se sentará contigo al borde de la cama.

¿Cómo entiendes la consagración al prójimo? ¿Entra la palabra sacrificio en tu vocabulario?
Cuando vives la entrega a los demás desde el amor, no contemplas ese servicio como un sacrificio. Cuando saboreas los beneficios espirituales que te proporciona esa entrega a los demás, compruebas que no hay nada en la tierra que te pueda reportar más beneficios.

¿No has tenido que realizar un ejercicio de renuncia?
Una madre por amor a su bebé, no le importa sacrificar su sueño, su libertad, su hambre… Su amor es tan grande que se entrega incondicionalmente. Si le preguntas a esa madre, cómo puede sacrificar su vida por su bebé, ella te responderá que para ella no hay sacrificio. Ella no siente que pierda nada, sino que está ganando. Te dirá: “Mira, mira ese bebé que salió de mi vientre... ¿Cómo no me voy a entregar a él?”

En estos momentos me encuentro como la madre. No sé hacer otra cosa que no sea esto. No me planteo el estar sacrificando una vida social, el estar sacrificando una casa grande, preciosa con un montón de comodidades… Realmente todo ello supondría para mí una distracción.

Puedo estar sacrificando, eso sí, que un Richard Gere llegue a mi vida y me haga mimitos y cariñitos, pero aún confío que ese hombre pueda llegar. Me lo llevaré de viaje y aunque sea en los descansos estaré muy a gusto con él… (Grandes risas)

“Suzanne, a veces me dicen los alumnos, ¡cuánto amor, cuánta entrega, cuánto sacrificio…!” “¿Quién, yooo…?”, les respondo. Yo disfruto mucho con lo que hago.

¿Proyectos cercanos dentro de ese proyecto de entrega?
Me han ofrecido recientemente un gran edificio para instalar un centro holístico que beneficie a la comunidad. Siento que me han entregado un gran regalo. Deseamos formar allí una plataforma holística de cuerpo alma y espíritu, que proporcione esperanza a personas que no la tienen. Este centro se llamará Zenity, así la ha bautizado mi hija. Vamos a crear el sueño de muchos, no el mío.

Estamos abiertos a voluntariado para el proyecto, así como a profesionales, médicos y terapeutas. Mi aportación se mantendrá altruista. Seguiré impartiendo los cursos de forma gratuita y solidaria. A largo plazo, la idea es que Zenity sea el comienzo de una red de centros holísticos de semejantes características que se expanda por todo el mundo. Ya nos han hecho propuestas para comenzar a trabajar en Madrid y en Argentina.

Se trata de juntar a profesionales convencionales, ortodoxos, con otros adheridos a la medicina alternativa o complementaria. También queremos reunir a terapeutas de la medicina energética, psiquiatras, psicólogos…, todo dentro de una misma filosofía de vida, es decir de ayuda al paciente de una forma holística. Queremos dar cabida también a talleres de cocina, alimentación, espiritualidad…, así como formaciones diversas. No faltará tampoco un bar de zumos…

¿Cuál es, por último, la esperanza que quisieras contagiar al mundo?
Que una persona mientras respira alberga esperanza. Si una persona está enferma y desea vivir y encontrar un nuevo camino, agarre la esperanza por más que los médicos no se la proporcionen. Que nadie te quite la esperanza, por fatal que sea el diagnóstico que te hayan dado. Zenity se llamará “el centro holístico de la esperanza”.

Si yo hubiera hecho caso a los médicos que hace veintiocho años me dijeron que tenía un noventa y nueve por ciento de posibilidades de morirme, ¿dónde estaría hoy? Yo digo siempre a los pacientes: “Si yo puedo, tú puedes. Siempre hay un ángel presto a llamar a tu puerta. Que nadie te quite la esperanza”.

Koldo Aldai
2-VIII-2011

jueves, 6 de octubre de 2011

ENTREVISTA A PEPE CABOT (1ª, 2ª, 3ª, 4ª y 5ª parte)

Temas de la Entrevista

Posibles Cambios en el ADN humano y cambios en la tierra.
Intraterrenos (la hermandad blanca) y extraterrestres (Amigables y no). OVNI'S, como son.
2012, que puede pasar.
Nuestras capacidades como seres humanos.
Por que nos estamos revelando como sociedad (15M).

PEPE CABÓT

Terapeuta en biodecodificación y formador en cursos de milagros.
Instructor de grupos de contacto y parapsicología.

"El otro realmente no existe, soy yo el que existe, en el sentido de yo soy el que siente mi amor, yo soy el que siento mis penas, yo siento mi existencia, los demás están para hacerme de espejo para que yo me conozca, exactamente, pero no están para nada más.

Los demás a mi me van a aportar aquello que yo realmente este necesitando en aquel momento, en el sentido de que yo voy a estar enamorado de la gente si yo tengo amor primero, yo me voy a estar reflejando constantemente en los demás, como veo a los demás es como yo estoy, ni más ni menos.

Por tanto, lo que yo doy, lo que yo soy y lo que yo recibo es siempre lo mismo, porque me recibo a mi mismo con los demás. Cuando no me gusta lo de otro está mi sombra reflejándose en el y me está rebotando encima. Mi sombra sale y se me presenta a través del otro. Y lo que yo doy al otro es lo que tengo y doy lo que soy porque no puedo dar otra cosa.

RESUMIENDO: Lo que soy, lo que doy y lo que recibo es siempre lo mismo y yo decido que quiero ser en cada momento, yo me levanto por la mañana y puedo decidir lo que me de la gana, puedo sacar de dentro mio lo que quiera porque sé que lo puedo hacer. Lo que falta es que yo me decida a dar el paso de ser de esta forma o de la otra, puedo escoger, soy libre para escoger.

Yo soy yo, yo no necesito que nadie me reconozca, me tengo que reconocer yo, no podemos depender de los demás para nada, en el momento que te asumes tú como responsabilidad única los demás no tienen la culpa de lo que te pasa, eres tú el único responsable de lo que te pasa en tu vida."
PARTE 1


PARTE 2
Temas de La Segunda parte de la Entrevista
3ª, 4ª i 5ª dimension.
Razas extraterrestres.
2012.
La destruccion natural y posterior recuperacion del planeta tierrra en el pasado por parte de seres extraterrestres.
Magnicidios, economía, iluminatis, Rokefeller, Rothschilds,
1ª y 2ª guerra mundial, Irak, Bin Laden, Al-Qaeda,
Alimentación, vacunación, farmacéuticas,
privatización, transgenicos, educación….
PARTE 2

 
PARTE 3
Temas de La 3ª parte de la Entrevista

Como debe ser una buena canalización.
Mensajes de nuestros hermanos mayores.
Conexión con tu ser interno.
Meditación, espiritualidad, Dios.
Como viven las civilizaciones exteriores.
Sexualidad y pareja.
Contacto con civilizaciones exteriores.
Abducciones

PARTE 3

 
PARTE 4
Temas de La 4ª parte de la Entrevista

Política actual / el asesinato de J.F.K
El significado del número 11.
Niños mas evolucionados, Índigo/Cristal.
Síndrome de hiperactividad.
Educación para un nueva era.
Mujeres hoy / Embarazo y parto /Divorcios y parejas.
Religiones hoy en el mundo.
Amor como camino hacia el ser divino.
La BioDescodificación. Conflictos emocionales.

PARTE 4

 
PARTE 5
Temas de La 4ª parte de la Entrevista

Energia de punto cero – energía libre -
La Guerra del petroleo.
Privatización.
Bancos.
Veneno en el alimento (Cloro, fluor, calcio, aspartamo…)
La vida en Moorlen.
Maestros y experiencias de Pepe Cabot.
Final.
PARTE 5


lunes, 4 de julio de 2011

LA FUNCION DE LAS COINCIDENCIAS - DEEPAK CHOPRA

 Decir que las coincidencias son mensajes codificados provenientes de la inteligencia no circunscrita, plantea a la vida como una novela de misterio. Presta atención, busca pistas, descifra su significado y, al final, la verdad será revelada. En muchos sentidos, eso es exactamente lo que pasa. Después de todo, la vida es el misterio más grande. 

   Lo que hace que la vida sea misteriosa es que nuestro destino parece estar oculto para nosotros; sólo al final de la existencia estaremos en posición de mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. En retrospectiva, la historia de nuestra vida parece perfectamente lógica. Es fácil seguir el hilo de continuidad alrededor del cual hemos trenzado nuestras experiencias. Incluso ahora, en cualquier punto que te encuentres de tu vida, puedes mirar hacia atrás y ver con cuánta naturalidad ha fluido tu vida de un hito a otro, de un lugar o empleo a otro, de un conjunto de circunstancias a otro completamente diferente. Observa cuan sencillo pudo haber sido para ti, de sabido hacia dónde conducía tu camino. La mayoría se pregunta: «¿Por qué me preocupaba tanto? ¿Por qué fui tan duro conmigo, con mis hijos?»

Si pudiéramos vivir en el nivel de la mente todo el tiempo no necesitaríamos esperar a ver en retrospectiva para conocer las grandes verdades de la vida. Las sabríamos de antemano. Participaríamos en la creación de la aventura de nuestra vida. El camino sería evidente y no necesitaríamos señales, pistas ni coincidencias.

Sin embargo, la mayoría no vive en el nivel del alma. Por eso, lo único que puede mostrarnos la voluntad del Universo son las coincidencias. Todos hemos experimentado coincidencias en nuestra vida. La palabra misma describe perfectamente su significado: «co» significa con; «incidencia» significa suceso. Así pues, las coincidencias son sucesos que ocurren con otros acontecimientos, dos o más sucesos que pasan al mismo tiempo. Como la experiencia de la coincidencia es universal, la mayoría tendemos a restarle importancia. Son momentos extraños de la vida que nos maravillan y olvidamos al poco tiempo.    

      Las coincidencias son mucho más que una fuente de diversión. Una coincidencia es una pista que nos indica la intención del espíritu universal y, como tal, es rica en significados. Algunas personas utilizan la frase «coincidencia significativa», al hablar de sucesos que ocurren al mismo tiempo y que tienen algún significado especial para quien los experimenta. Sin embargo, creo que la frase «coincidencia significativa» es redundante, pues todas las coincidencias los son. Si no fuera así, no existirían. El hecho mismo de que ocurran ya es significativo, sólo que a veces somos capaces de entender su significado y otras no.

¿Qué significan las coincidencias? La parte más profunda de tu ser lo sabe» pero hay que atraer ese conocimiento a la superficie. El significado no proviene de la coincidencia misma sino de ti, de la persona que la experimenta. De hecho, sin nuestra participación, ningún suceso tendría significado, el Universo entero carecería de significado. Somos nosotros quienes damos significado a los acontecimientos y lo hacemos a través de la intención. Las coincidencias son mensajes del ámbito no circunscrito que nos indican cómo actuar para hacer que nuestros sueños —intenciones— se manifiesten. Así pues, primero debes tener una intención y entonces ponerte en contacto con tu ser espiritual. Sólo entonces podrás utilizar las coincidencias para satisfacer tus intenciones.

Tener una intención es fácil, tan fácil como formular un deseo. Ser más espiritual es difícil. Muchas personas que se creen espirituales no se han sumergido aún en el vasto océano de la fuerza espiritual; más bien, nadan en la superficie alejadas de las profundidades de la experiencia universal.

Milagros en el mundo real

Los milagros son un fenómeno real. En todas las tradiciones se habla de milagros, pero cada una utiliza un lenguaje diferente. Decimos que un suceso es milagroso cuando el resultado deseado se manifiesta de manera sorprendente: queremos sanar de una terrible enfermedad, adquirir riquezas materiales o hallar nuestro objetivo. Cuando esto sucede, decimos que es milagroso. Alguien tiene una intención, un deseo o un pensamiento y entonces eso ocurre. Un milagro es un ejemplo dramático de lo que pasa cuando una persona es capaz de aprovechar el ámbito espiritual, y de aplicar una intención para manifestar su destino.

Déjame darte un ejemplo de una notable coincidencia. David estaba enamorado de una mujer llamada Joanna. El la amaba profundamente, pero no estaba seguro de querer comprometerse y casarse. Finalmente, decidió que la llevaría a un parque y que ahí se le declararía. Todavía recelaba del compromiso, pero esa mañana, al despertar, se sintió invadido por una sensación de paz, de que todo estaría bien. David extendió el mantel sobre el pasto y mientras reunía el valor para formular la pregunta, pasó sobre ellos un avión con un cartel publicitario. Joanna volteó a verlo y preguntó: «¿Qué dirá el letrero?» Sin pensarlo, David contestó: «Dice: ‘Joanna, ¿quieres casarte conmigo?’» Ambos miraron con más cuidado y en efecto el letrero decía: «Joanna, ¿quieres casarte conmigo?» Ella se echó en sus brazos, se besaron y, en ese momento, David supo que casarse con ella era lo mejor que podía hacer. Al día siguiente leyeron en el periódico que otra persona se había declarado a su novia Joanna con un letrero en el parque; el avión pasó en el momento justo para David. Esta notable coincidencia fue una pista, un milagro, que le indicaba a David su futuro. Ellos siguen felizmente casados hasta ahora.

Las personas que no se interesan en la espiritualidad atribuyen esta clase de sucesos a la suerte. Creo que la suerte, al menos como normalmente la entendemos, no tiene nada que ver con esto. Lo que la mayoría llama suerte no es nada más ni nada menos que la aplicación de la sincronicidad en el cumplimento de nuestras intenciones. Luis Pasteur, el científico que descubrió que los microbios pueden provocar enfermedades, afirmó: «El azar favorece a la mente preparada». Esto puede trasladarse a una sencilla ecuación: «Oportunidad + Preparación = Buena suerte». A través de las lecciones del sincrodestino, es perfectamente posible adoptar un estado de ánimo que permita ver que en la vida existen momentos oportunos y que cuando los identificamos y aprovechamos, pueden cambiar todo. «Suerte» es la palabra que utilizamos en el mundo moderno para nombrar lo milagroso.

Así pues, sincronicidad, coincidencia significativa, milagro o buena suerte, son distintas formas de referirse al mismo fenómeno. Como hemos visto, la inteligencia del cuerpo se manifiesta a través de la coincidencia y la sincronicidad. También la inteligencia más amplia de la naturaleza y el ecosistema —la gran red de la vida— y la inteligencia fundamental del Universo.

Cuando empezamos a considerar las coincidencias como oportunidades, cada una adquiere significado. Cada coincidencia se convierte en una oportunidad para la creatividad. Cada coincidencia se convierte en una oportunidad para convertirte en la persona que el Universo quiere que seas.

Esta es la verdad última del sincrodestino: la suma total del Universo está modificándose para crear tu destino personal. Para ello utiliza «conexiones no circunscritas y no causales».

¿Qué son las conexiones no causales? Si analizamos todos los sucesos inconexos de nuestra vida, todos tienen una historia entrelazada con un destino personal. No causal significa que los sucesos están relacionados entre sí, pero no por una, relación directa de causa y efecto, por lo menos en la superficie. Son no causales sin causa. Volvamos al ejemplo que mencioné en el primer capítulo: ¿qué tiene que ver que Lady Mountbatten apreciara a mi padre con el hecho de que yo leyera a Sinclair Lewis, o que mi amigo Oppo me inspirara? No existe conexión excepto porque forman parte de mi historia individual, la cual me condujo a mi destino particular. Ninguno de estos acontecimientos provocó los demás. Lady Mountbatten no ordenó a mi padre que me diera un libro de Sinclair Lewis; sin embargo esos dos sucesos actuaron conjuntamente para moldear mi destino. Todos estaban conectados en un nivel más profundo.

Es imposible imaginar siquiera la complejidad de las fuerzas que están detrás de cada acontecimiento de nuestras vidas. Existe una combinación de coincidencias; el ámbito no circunscrito teje la red del karma o destino, para crear la vida personal de cada individuo, tu vida o mi vida. La única razón por la que no experimentamos la sincronicidad en nuestra vida diaria es porque no vivimos desde el nivel en donde está ocurriendo. Normalmente percibimos sólo relaciones de causa y efecto: ésto causa eso, que causa esto otro, que causa aquello: trayectorias lineales. Sin embargo, debajo de la superficie ocurre algo más. Existe toda una red de conexiones, invisibles para nosotros. Cuando se hacen evidentes, vemos cómo nuestras intenciones están entretejidas en esta red, que es contextual, condicional, holística y rica, a diferencia de nuestra experiencia superficial.

Con frecuencia caemos en comportamientos rutinarios; seguimos los mismos patrones y actuamos de manera predecible, día tras día. Programamos nuestra mente y sólo continuamos poniendo un pie delante del otro. ¿Cómo podrían ocurrir milagros si simplemente marchamos mecánicamente por la vida, sin pensar ni estar conscientes? Las coincidencias son señalamientos en el camino que atraen nuestra atención hacia algo importante de nuestras vidas, atisbos de lo que ocurre más allá de las distracciones cotidianas. Podemos ignorar esas señales y seguir adelante o podemos prestarles atención y vivir el milagro que está esperándonos.

   Cuando estaba concluyendo mi formación como médico, supe que me especializaría en neuroendocrinología, el estudio del funcionamiento de las sustancias químicas del cerebro. Desde entonces sabía que ése es un lugar donde la ciencia y la conciencia se tocan; quería explorarlo. Solicité una beca para estudiar con uno de los endocrinólogos más prominentes del mundo. Este respetado científico estaba realizando investigaciones dignas del premio Nobel y ansiaba poder aprender de él. Entre miles de solicitantes, fui uno de los seis elegidos para trabajar con él, ese año.


Poco después de que empezamos, percibí que su laboratorio tenía más que ver con la gratificación del ego que con la verdadera ciencia. Los técnicos éramos tratados como máquinas y se esperaba que produjéramos trabajos de investigación en serie, listos para publicarse. Aquello era tedioso y frustrante. Era terrible y decepcionante trabajar con alguien tan famoso, tan respetado y sentirse tan desdichado como me sentía. Había asumido muy ilusionado el puesto, pero no hacía nada más que inyectar sustancias químicas a las ratas, todo el día. Cada mañana revisaba la sección de anuncios clasificados del periódico Boston Globe, onsciente de mi desilusión pero pensando que el camino que estaba siguiendo era el único posible.


Recuerdo haber leído un pequeño anuncio de un puesto en la sala de emergencias de un hospital local. De hecho, cada mañana, cuando abría el periódico, veía ese pequeño anuncio. Aunque lo hojeara rápidamente, siempre lo abría en la misma página, en el mismo sitio. Lo veía e inmediatamente lo sacaba de mi mente. En el fondo me imaginaba a mí mismo trabajando en esa sala de emergencias y ayudando a las personas en vez de seguir inyectando ratas, pero mi sueño había sido btener esa beca con el renombrado endocrinólogo.


Un día, ese endocrinólogo me trató de manera cruel y degradante. Discutimos y salí a la sala e espera para calmarme. Sobre la mesa estaba el Boston Globe abierto en la página del pequeño nuncio, ese mismo anuncio que había estado ignorando durante semanas. La coincidencia era demasiado evidente como para ignorarla. Todo cayó finalmente en su lugar. Supe que estaba en el lugar eqivocado haciendo las cosas equivocadas. Estaba harto de la rutina, del ego de ese endocrinólogo, de las ratas, del sentimiento de no estar haciendo lo que mi corazón quería hacer. Regresé a la oficina y renuncié. El endocrinólogo me siguió al estacionamiento gritando a los cuatro vientos que mi carrera estaba acabada, que él se encargaría de que nadie me contratara.


Con su voz retumbando todavía en mis oídos, subí a mi auto, fui directamente a aquella pequeña sala de emergencia, solicité el puesto y empecé a trabajar ese mismo día. Por primera vez pude tratar y ayudar a personas que realmente estaban sufriendo; por primera vez en mucho tiempo me sentí feliz.

El anuncio del Boston Globe me había hecho señas durante semanas, pero las había ignorado. Finalmente me di cuenta de la coincidencia y pude cambiar mi destino. Aunque parecía que el trabajo de laboratorio era lo que había deseado toda mi vida, el hecho de prestar atención a esta coincidencia me permitió romper con mis patrones habituales. Era un mensaje sólo para mí, una señal personalizada.

Todo lo que había hecho hasta ese momento eran preparativos para ese cambio. Algunos pensaron que la beca misma había sido un error, pero si no la hubiera obtenido tal vez no habría estado en Boston. Y si no hubiera estado trabajando en el laboratorio del endocrinólogo, tal vez no habría visto ese anuncio y nunca hubiera escuchado el llamado de mi corazón. Tuvieron que ocurrir muchas cosas para que esta parte de mi vida se desarrollara como lo ha hecho.


De acuerdo con un poema de Rumi, uno de mis literatos y filósofos favoritos, «ésta no es la realidad real. La realidad real está detrás del telón. En verdad no estamos aquí; ésta es nuestra sombra». Lo que experimentamos como realidad cotidiana es sólo una representación de sombras. Detrás del telón está un alma viviente, dinámica e inmortal, que está más allá del tiempo y el espacio. Si actuamos desde ese nivel, podemos influir conscientemente en nuestro destino. Esto ocurre a través de la sincronización de relaciones, aparentemente no causales, que dan forma a un destino.

De aquí el sincrodestino. En el sincrodestino participamos conscientemente en la creación de nuestras vidas, por medio del entendimiento del mundo que está más allá de nuestros sentidos, el mundo del alma.

La coincidencia del Universo  

Nada existiría, absolutamente nada, de no haber sido por una notable serie de coincidencias. Una vez leí un artículo en el que un físico describía el Big Bang que dio origen a nuestro Universo. En ese momento, el número de partículas que se crearon fue ligeramente mayor al número de antipartículas. Las partículas y las antipartículas chocaron y se aniquilaron entre sí llenando el Universo de fotones.

Debido al desequilibrio inicial, hubo algunas partículas que sobrevivieron a la aniquilación, y éstas dieron origen a lo que conocemos como mundo material.
Tú, yo y el resto del Universo incluyendo estrellas y galaxias somos restos del momento de la creación. El número total del partículas que quedaron es de 10m (esto es, el número 1 seguido por 80 ceros). Si el número de partículas hubiera sido un poco mayor, las fuerzas gravitacionales hubieran forzado al joven Universo a colapsarse en sí mismo formando un enorme hoyo negro, lo que significa que no habría tú) yo, estrellas ni galaxias.
Si el número de partículas de materia hubiera sido un poco menor, el Universo se habría expandido tan rápidamente sin opción para que las galaxias se formaran como lo hicieron. 

Los primeros átomos fueron de hidrógeno. Si la poderosa fuerza que sostiene el núcleo de un átomo hubiera sido un poco más débil, el deuterio —estado por el que atraviesa el hidrógeno antes de convertirse en helio— no habría existido y el Universo hubiera continuado siendo hidrógeno puro. Si, por otra parte, las fuerzas nucleares hubieran sido un poco más fuertes, todo el hidrógeno se habría quemado rápidamente, dejando a las estrellas sin combustible. Así pues, tal como las fuerzas gravitacionales necesitaban tener exactamente la fuerza que tuvieron, las fuerzas electromagnéticas que mantienen los electrones en su lugar, necesitaban ser exactamente como fueron, ni más fuertes ni mas débiles, para que las estrellas se convirtieran en supernovas y los elementos pesados se desarrollaran.

El proceso del carbono y del oxígeno, esenciales para el crecimiento de organismos biológicos, requirió y requiere muchas coincidencias desde el momento del Big Bang. El hecho de que tú y yo existamos, y que el Universo, las estrellas, las galaxias y los planetas existan, ¡es un suceso muy improbable! ¡Una absoluta coincidencia! Un milagro que se remonta al principio del tiempo.

  De haber podido ver el Universo en un momento determinado de esa época, hubiera sido imposible distinguir el patrón general que estaba desarrollándose. Cuando las estrellas se estaban formando, no habríamos podido imaginar a los planetas, por no mencionar a las jirafas, las arañas, las aves y los humanos. Cuando el espermatozoide se unió al óvulo para crear al ser humano que eres ahora, nadie podía haber imaginado la increíble historia de tu vida, las fantásticas vicisitudes de tu pasado, las personas que conocerías, los hijos que tendrías, el amor que generarías, la huella que dejarías en este mundo. No obstante, aquí estás, una prueba viviente de los milagros cotidianos. El hecho de que no podamos ver los milagros como vemos los trucos de magia, con su gratificación instantánea, no significa que no estén ocurriendo. Muchos milagros necesitan tiempo para revelarse y poder ser apreciados.

Voy a contarte otro ejemplo de mi vida para ilustrar el funcionamiento pausado de la sincronicidad. Todo empezó cuando tenía diez u once años, un día en que mi padre nos llevó a mi hermano y a mí a ver un partido de criquet, entre la India y las Indias Occidentales. Los países del (Caribe tenían maravillosos jugadores de criquet; algunos podían lanzar la pelota a 95 millas por hora. Las Indias Occidentales estaban apaleando a India por cinco carreras, lo que es un desastre en criquet. Fue entonces que entraron en escena dos jóvenes jugadores. Para proteger su privacía, los llamaré Saleem y Mohán.


Estos jugadores eran sorprendentes. Refinaron el juego, defendieron cada pelota y anotaron «sixers» una y otra vez. Gracias a ellos, el equipo hindú ganó este juego imposible. Las celebraciones casi terminan en motín; la gente quemó los palos de criquet. Para mi hermano y para mi, estos dos jugadores se convirtieron en héroes. Todo lo que hadamos era soñar en d criquet Formamos un club de este deporte, y empezamos un. álbum de recortes para coleccionar información sobre Mohán y Saleem.


Cuarenta años después, en compañía de tres amigos viajaba por Australia. Era imposible tomar un taxi hacia el aeropuerto, porque estaban saturados debido a un partido de criquet entre los equipos de Australia y las Indias Occidentales. Tampoco siquiera podíamos rentar un auto porque todos estaban alquilados. Finalmente, el portero del hotel nos dijo que había una limusina que iba rumbo al aeropuerto; había otras personas en ella, pero estaban dispuestas a compartirla. Nos sentimos afortunados por conseguir el aventón y nos subimos al vehículo. En él estaban una mujer llamada Kamla y un hombre. Durante el camino al aeropuerto escuchamos al chofer gritar una y otra vez, y nos preguntamos qué estaría ocurriendo. Nos dijo que las Indias Occidentales estaban vapuleando al equipo australiano. En ese momento mi mente se inundo totalmente con los recuerdos de aquel juego de mi infancia. Fue un sentimiento tan increíble que no pude evitar comentarlo con los demás pasajeros. Aunque había ocurrido varias décadas atrás, aún podía relatarlo con detalle.


Cuando finalmente llegamos a la taquilla del aeropuerto, el agente le dijo a Kamla que su vuelo estaba programado para el día siguiente. ¡Ella se había equivocado de fecha! Preguntó si había boletos para ese día, pero todos los vuelos estaban vendidos. Luego llamó a su hotel para reservar otra noche, pero éste también estaba lleno debido al juego de criquet. Nosotros le sugerimos que nos acompañara a Brisbane. Uno de mis amigos le habló de la combinación de improbabilidades, de que las coincidencias son pistas que nos indican la voluntad del Universo. Ella terminó subiéndose a nuestro vuelo. En el avión, un pasajero hindú que estaba sentado a mi izquierda, me reconoció y sacó un ejemplar de uno de mis libros, «Las siete leyes espirituales del éxito». Me pidió que se lo autografiara y yo le pregunté su nombre.
—Ramu —contestó.
—Bien, Ramu, ¿cómo te apellidas?
—Menon —contestó.
—No eres hijo de Mohán Menon, ¿o sí?
Él contestó que sí.


¡Mohán Menon había sido mi héroe décadas atrás en ese partido de criquet! Hablé con Ramu durante más de dos horas. Estaba totalmente sobrecogido por la emoción. Para mí, era como estar hablando con el hijo de Babe Ruth. Le pregunté si jugaba criquet y me contestó que ya no, pero que en su momento había alternado con algunos excelentes jugadores. Cuando le pregunté con quiénes, él contestó: «Ravi Mehra». En ese momento, Kamla, que estaba sentada detrás de mí, hizo una exclamación. Ravi Mehra era su hermano. Cuando empezaron a hablar, resultó que cada uno tenía contactos de negocios que podían servir al otro y más tarde pudieron ayudarse de tal modo que ambos obtuvieron grandes ganancias. Y yo fui el afortunado catalizador que transformó las vidas de estos dos extraños a los que acababa de conocer. Cuarenta años después de ese partido de criquet, la compleja e impredecible red de relaciones dio origen a una serie de oportunidades inéditas. Uno nunca sabe cómo y cuándo reaparecerá una experiencia; uno nunca sabe cuándo una coincidencia nos guiará a la oportunidad de nuestra vida.

 Atención e intención La conciencia organiza su actividad en respuesta a la atención y a la intención. Aquello en lo que pones tu atención se llena de energía; aquello de lo que apartas tu atención pierde fuerza. Por otro lado, la intención es la clave para la transformación, como ya vimos. Puede decirse que la atención activa el campo de energía y que la intención activa el campo de información, lo que da lugar a la transformación.

Cada vez que hablamos, transmitimos información a través de un campo de energía usando ondas sonoras. Cada vez que enviamos o recibimos un correo electrónico, utilizamos información y energía. La información está en las palabras que eliges y la energía es el impulso electromagnético que viaja por el ciberespacio. La información y la energía están inextricablemente unidas.

¿Has notado que cuando empiezas a prestar atención a una palabra, un color o un objeto en particular, suelen aparecer más frecuencia en tu entorno?

Mi primer auto fue un Volkswagen Beetle. Yo nunca había prestado mucha atención a los autos, y rara vez había notado Volkswagens en la calle, pero después de que compré mi Beetle, empecé a verlos por todos lados. ¡Parecía que uno de cada tres autos era un Beetle convertible rojo! No es que estos autos estuvieran desempeñando un papel más importante en el Universo, pero mi atención hizo que cualquier cosa relacionada con ellos saltara a mi campo de atención.

Todos los días ocurren millones de cosas que jamás entran en nuestra mente consciente: sonidos de la calle, conversaciones de las personas que nos rodean, artículos del periódico que recorremos rápidamente con la vista, patrones en la ropa, colores de zapatos, aromas, texturas, sabores. Nuestra conciencia solo puede manejar una cantidad limitada de información, por lo que contamos con una atención selectiva. Cualquier cosa en la que decidamos concentrar nuestra atención atravesará el sistema de filtración de la mente. Por ejemplo, imagina que estoy hablando contigo en una fiesta. Tú y yo tenemos una conversación interesante y el resto de la fiesta es sólo un murmullo de fondo. Entonces, algunas personas empiezan a hablar de ti en el otro extremo de la habitación y de un momento a otro empiezas a escuchar lo que están diciendo. El murmullo de la fiesta desaparece, y aunque yo esté junto a ti hablándote al oído, tú no me escuchas. Así de poderosa es la atención.

En el mundo físico contamos con muchas maneras diferentes de obtener información: periódicos, libros, televisión, radio, conversaciones por teléfono celular, radios de onda corta. Todas estas formas de explotar esa clase de   información, y muchas otras, están a nuestra entera disposición. Sólo  tenemos que sintonizarlas con nuestros sentidos: mirar, escuchar, sentir, oler y saborear el entorno que nos rodea. Pero si lo que queremos es explotar la información que está en el nivel del alma, necesitamos otra manera de obtenerla.

Normalmente no dirigimos nuestra atención hacia esa dimensión oculta, pero todo lo que ocurre en el mundo visible ahí tiene sus raíces. Todo está conectado con todo lo demás. En el mundo espiritual esas conexiones se hacen visibles, pero en el físico sólo las vislumbramos a través de las pistas que nos dan las coincidencias. Así como la atención genera energía, la intención permite la transformación de esa energía. La atención y la intención son las herramientas más poderosas del experto en espiritualidad. Son ellas las que atraen una determinada clase dé energía, y una determinada clase de información.

Así pues, mientras más atención prestes a las coincidencias, más atraerás otras coincidencias que te ayudarán a aclarar su significado. La atención prestada a las coincidencias atrae la energía y la pregunta «¿qué significa?» atrae la información. La respuesta puede llegarte como una cierta idea, un sentimiento intuitivo, un encuentro o una nueva relación. Puedes experimentar cuatro coincidencias aparentemente inconexas y comprender todo de repente, al ver el noticiero de la noche: «Ah, ¡eso es lo que significaban!» Mientras más atención prestes a las coincidencias y más te preguntes por su significado, más frecuentemente ocurrirán y más evidente será su significado. En el momento en que eres capaz de percibir e interpretar las coincidencias, tu camino hacia la realización salta a la vista.

Para la mayoría de las personas, el pasado reside sólo en la memoria y el futuro sólo en la imaginación. Sin embargo, en el nivel espiritual, el pasado, el futuro y todas las distintas probabilidades de la vida existen simultáneamente. Todo ocurre al mismo tiempo. Es como si estuviéramos reproduciendo un CD; el disco tiene 25 pistas, pero en este momento sólo estoy escuchando la número 1. Las demás pistas están en el disco en este mismo instante, sólo que no las estoy escuchando. Y si no soy consciente de ellas, puedo dar por hecho que no existen.

Si tuviera un reproductor de pistas de las experiencias de mi vida, podría escuchar el ayer, el hoy o el mañana con la misma facilidad. Las personas que están sintonizadas con el yo profundo pueden acceder a este ámbito profundo porque ese yo no está separado del Universo. Los budistas dicen que tu «yo» es un «inter-ser» que está interrelacionado con todo lo que existe. Eres una parte inseparable de la sopa cuántica del cosmos.

Cómo fomentar las coincidencias

Ya sabemos que la atención que prestamos a las coincidencias atrae más coincidencias y que la intención revela su significado. De este modo, las coincidencias se convierten en pistas que nos indican la voluntad del Universo y nos permiten su sincronicidad y aprovechar las infinitas oportunidades de la vida. Sin embargo, con todos esos billones de fragmentos de información que nos están llegando en todo momento, ¿cómo sabemos a qué prestar atención?, ¿cómo evitamos estar buscándole significados a cada tasca de té, a cada comercial de televisión, a cada mirada de un desconocido en la calle? A la vez ¿cómo evitamos pasar por alto información valiosa?

Estas preguntas no tienen una respuesta fácil. Parte de aprender a vivir el sincrodestino consiste en aprender a ser instrumentos sensibles en nuestro entorno. Cierra los ojos un momento. Trata de percibir todo lo que hay en el ambiente. ¿Qué sonidos escuchas? ¿Qué estás oliendo, sintiendo o saboreando en este preciso instante? Pon tu atención en cada uno de tus sentidos individualmente y toma plena conciencia de ellos.

Si no has practicado este ejercicio antes, es probable que hayas pasado por alto algunos de estos estímulos, no porque sean débiles, sino porque estamos tan acostumbrados a ellos que ya no les prestamos atención. Por ejemplo, ¿qué sentiste?, ¿cuál era la temperatura? ¿Había brisa o el aire estaba quieto?, ¿qué partes de tu cuerpo estaban en contacto con la silla en la que estás sentado? ¿Notaste la presión en la parte posterior de tus muslos, en la parte baja de la espalda? ¿Qué me dices de los sonidos? La mayoría podemos distinguir fácilmente el ladrido lejano de un perro o el ruido de niños que juegan en la habitación contigua, pero ¿qué hay de los sonidos más sutiles? ¿Escuchaste el ruido del calentador o del aire acondicionado?, ¿percibiste tu respiración o los gruñidos de tu estómago?, ¿qué me dices del barullo del tráfico?.

Las personas sensibles a los acontecimientos y estímulos de su entorno son sensibles a las coincidencias que les envía el Universo. Las pistas no siempre vendrán a través del correo o de la pantalla de la televisión (aunque a veces lo harán). Pueden ser tan sutiles como el olor del humo de una pipa que entra por una ventana abierta y que te recuerda a tu padre, lo que a su vez te recuerda un libro que le gustaba, y que, por alguna razón, llega a desempeñar un papel importante en tu vida, en ese momento.

Por lo menos una vez al día, concéntrate durante uno o dos minutos en alguno de tus cinco sentidos: vista, oído, gusto, tacto u olfato, y permítete apreciar tantos aspectos de este sentido como sea posible. Aunque al principio te cueste trabajo, pronto lo harás con toda naturalidad. Clausura los otros sentidos si te distraen demasiado. Por ejemplo, prueba distintos alimentos mientras te tapas la nariz y cierras los ojos; concéntrate en la textura de la comida, sin distraerte con su aspecto u olor.

Naturalmente, tu atención se verá atraída por los estímulos más poderosos e inusuales; estos son los que debes observar con detenimiento. Mientras más inverosímil sea la coincidencia, más vigorosa será la pista. Si estás considerando casarte y tomas conciencia de los anuncios de los anillos de compromiso, ésa es una coincidencia menor, pues dichos anuncios abundan. Sin embargo, si estás ponderando pedirle matrimonio a Joanna y en ese momento pasa sobre tu cabeza un letrero que dice: «Joanna, ¿quieres casarte conmigo?», la situación es totalmente inaudita y constituye un mensaje muy poderoso sobre el camino que el Universo tiene planeado para ti.

Cuando surja una coincidencia, no la ignores. Pregúntate: «¿Cuál es el mensaje? ¿Qué significa esto?» No tienes que salir a buscar las respuestas. Formula la pregunta y las respuestas surgirán. Pueden llegar como la comprensión repentina de algo, como una experiencia creativa espontánea o como algo muy diferente. Tal vez conocerás a una persona que esté relacionada de algún modo con la coincidencia. Una conversación, una relación, un encuentro casual, una situación o un suceso te dará inmediatamente una pista sobre su significado. «¡Ah, se trataba de esto!»

Recuerda cómo la discusión final que tuve con el endocrinólogo le dio significado al anuncio del Boston Globe que había estado viendo, y que hasta ese entonces ignoraba. La clave está en prestar atención y preguntar.

Otra cosa que puedes hacer para fomentar las coincidencias es llevar un diario de las coincidencias de tu vida. Después de años de tomar notas, las clasifico en pequeñas, medianas, bomba y doble bomba. Tú puedes hacerlo como se te haga más fácil. Para algunos, lo más sencillo es llevar un registro diario y subrayar o señalar palabras, frases o nombres de cosas que se manifiestan como coincidencias. Otros llevan un diario especial de coincidencias; utilizan una nueva página para cada coincidencia significativa, y apuntan en esa página otras conexiones con ese suceso.

A las personas que quieran ahondar con mayor profundidad en las coincidencias, les recomiendo la recapitulación. Ésta es una manera de tomar la posición de observador de tu vida y tus sueños, de modo que las conexiones, temas, imágenes y coincidencias se hagan más claras. Como nuestra conexión con el alma universal es mucho más evidente cuando soñamos, este proceso nos permite acceder a un nivel de coincidencias totalmente nuevo.

Cuando vayas a la cama por la noche y antes de dormir, siéntate unos minutos e imagina que estás viendo en la pantalla de tu conciencia todo lo que ocurrió durante el día. Observa tu día como si fuera una película. Mírate despertando en la mañana, cepillándote los dientes, desayunando, conduciendo al trabajo, arreglando tus asuntos, regresando a casa, cenando; todo lo que haya ocurrido en el día hasta el momento de ir a la cama. No tienes que analizar, evaluar o juzgar lo que ves; sólo ve la película. Apréciala completa. Incluso es posible que repares en cosas que no te parecieron importantes en su momento. Tal vez notes que el color del cabello de la mujer que estaba detrás del mostrador de la farmacia era el mismo que tenía tu madre cuando eras niño. O tal vez prestes especial atención al chiquillo que lloraba mientras su madre lo arrastraba por el pasillo del supermercado. Es sorprendente la cantidad de cosas que puedes ver en la película de tu día, que tal vez no notaste conscientemente durante el día.

Mientras ves cómo pasa tu día en la película, aprovecha la oportunidad de observarte objetivamente. Tal vez te veas haciendo algo que te enorgullece en especial; a veces te verás haciendo cosas vergonzosas. Te repito: el objetivo no es evaluar, sino obtener un poco de información sobre el comportamiento del protagonista, de ese personaje que eres tú.

Cuando hayas concluido la recapitulación, que puede durar sólo cinco minutos o hasta media hora, di estas palabras para ti: «Todo lo que he observado, esta película de un día de mi vida, está guardada en un lugar seguro. Puedo evocar esas imágenes en la pantalla de mi conciencia, pero tan pronto como las dejo ir, desaparecen. La película ha terminado». Luego, cuando vayas a dormir, afirma: «Así como he recapitulado el día, doy instrucciones a mi alma, a mi espíritu y a mi subconsciente para que observen mis sueños». Al principio tal vez no notes cambios, pero si practicas cada noche durante algunas semanas, empezarás a tener una experiencia muy nítida de que el sueño es el escenario y de que tú eres la persona que está observando todo. Cuando despiertes en la mañana, recapitula la noche tal como recapitulaste el día al anochecer.

      Una vez que seas capaz de recordar la película de tus sueños, anota algunas de las escenas más memorables. Inclúyelas en tu diario. Apunta especialmente las coincidencias. La inteligencia no circunscrita nos proporciona claves en el sueño tal y como lo hace en la vigilia. Durante el día conozco personas, tengo interacciones, me encuentro en situaciones, circunstancias, sucesos, relaciones; por la noche también experimento estas situaciones. La diferencia es que en el día parece haber una explicación lógica, racional, de lo que ocurre. Nuestros sueños no sólo son proyecciones de nuestra conciencia; son, de hecho, la interpretación que hacemos de las trayectorias de nuestra vida. Los mecanismos del sueño y de lo que nos pasa en lo que llamamos realidad, son las mismas proyecciones del alma. Sólo somos observadores. Así pues, empezamos gradualmente a notar correlaciones, imágenes que se repiten tanto en los sueños como en la realidad cotidiana; más coincidencias nos ofrecen más pistas para guiar nuestro comportamiento; empezamos a isfrutar más oportunidades; tenemos más «buena suerte».

Estas pistas señalan la dirección que debemos dar a nuestra vida. A través del proceso de recapitulación reparamos en los patrones recurrentes y empezamos a desentrañar el misterio de la vida.

Este proceso es especialmente útil para liberarse de hábitos destructivos. La vida tiene ciertos temas que interpreta. A veces, esos temas actúan a nuestro favor pero también en contra, especialmente si repetimos los mismos patrones o temas una y otra vez con la idea de obtener un resultado distinto. Por ejemplo, muchas personas que se divorcian vuelven a enamorarse, pero terminan en un tipo de relación exactamente igual a la que tuvieron antes. Repiten el mismo trauma, reviven la misma angustia y luego preguntan: «¿Por qué me sucede lo mismo?» El proceso de recapitulación puede ayudarnos a observar estos patrones y una vez que los hemos discernido podemos tomar decisiones más conscientes. La revisión diaria de nuestro día no es algo en absoluto necesario, pero nos ayuda a comprender y a atraer coincidencias a la superficie.

Procura mantenerte sensible, observa las coincidencias en tu vida diurna y en tus sueños, y presta especial atención a lo que traspase el límite de probabilidades, esto es, la posibilidad estadística de que un acontecimiento ocurra en el espacio-tiempo. Todos necesitamos planear las cosas hasta cierto punto, elaborar suposiciones sobre mañana aunque de hecho no sepamos qué va a pasar. Cualquier cosa que perturbe nuestros planes o nos desvíe de la trayectoria que creemos llevar, puede ofrecernos información valiosa. Incluso la ausencia de sucesos que esperas puede ser una pista que te indique la intención del Universo.

Quienes tienen dificultades para salir de la cama en las mañanas para ir a un trabajo que odian, los que no son capaces de comprometerse con sus actividades profesionales, aquellos que se sienten emocionalmente «muertos» después de un día en la oficina, necesitan prestar atención a esos sentimientos. Son señales importantes de que debe haber una forma de obtener más satisfacción de la vida. Tal vez un milagro está esperando a la vuelta de la esquina. Nunca lo sabrás mientras no formules una intención, seas sensible a las pistas que te ofrece el Universo, sigas la cadena de las coincidencias y ayudes a crear el destino que tanto deseas.

Por supuesto, la vida puede ser difícil y todos tenemos tareas, responsabilidades y obligaciones cotidianas que pueden llegar a abrumarnos. Las coincidencias pueden volar hacia ti desde todas direcciones o pueden aparentar haberse secado por completo. ¿Cómo encontrar el camino en un mundo tan complejo? Tómate cinco minutos todos los días y simplemente permanece sentado en silencio. Durante esos momentos, plantéale estas preguntas a tu atención y a tu corazón: «¿Quién soy? ¿Qué quiero para mi vida? ¿Qué quiero de mi vida hoy?» Entonces relájate y deja que el flujo de tu conciencia, esa suave voz interior, las conteste. Luego, después de cinco minutos, escríbelas. Haz esto todos los días y te sorprenderá cómo las situaciones, circunstancias, acontecimientos y personas se organizarán en función de las respuestas. Éste es el comienzo del sincrodestino.

La primera vez puede resultar difícil contestar estas preguntas. Muchos no estamos acostumbrados a pensar en términos de nuestras necesidades y deseos, y si lo hacemos, no creemos poder satisfacerlos. Si no has definido la meta de tu vida por ti mismo, ¿qué estás haciendo entonces? Sería maravilloso si el Universo pudiera mostrarnos una gran pista, o si prefieres, una brújula gigante qué nos señalara la dirección que debemos tomar.

El hecho es que la brújula está ahí. Para encontrarla sólo necesitas buscar en tu interior el deseo más puro de tu alma, el sueño que tiene para tu vida. Siéntate en silencio. Una vez que revelas ese deseo y comprendes su naturaleza esencial, cuentas con un punto de referencia constante que puedes expresar en forma de símbolos arquetípicos.
Deepak Chopra

sábado, 4 de junio de 2011

George Kavassilas - La Matrix Holográfica (Miguel Celades)

George Kavassilas - Biografía
(los 6 videos de la entrevista al final)

George siempre ha visto el mundo de una forma diferente, en comparación con la gente de su entorno. Desde una muy temprana edad ya era consciente de que el universo estaba lleno de vida. Podía ver y sentir vida a su alrededor, de una manera mucho más significativa que otras personas. Su visión del sistema educativo, de las religiones y de la sociedad en general era totalmente diferente a la del resto del mundo.

Para George, su viaje empezó a los cinco años, o al menos que él pueda recordar. Tiene recuerdos de haber sido llevado por la noche desde su cama, en naves espaciales, a otros lugares del planeta y a otros mundos. La interacción con seres en muchos y diferentes niveles de otras realidades, se ha ido repitiendo durante su vida. Algunas de estas experiencias han sido con seres benévolos, a quienes George llama su ‘Gran Familia’, y otras experiencias con seres malévolos que incluso tienen la habilidad de mostrarse con distintos disfraces.

El deporte y la música han sido para George su válvula de escape, permitiéndole estar no sólo con los pies en la Tierra sino también liberar esa energía reprimida de frustración por sentirse aislado. Es fácil entender que sus propios seres queridos no podían comprender ni asimilar sus experiencias, y si él las compartiera, serían un tema tabú. Debido a los contactos con seres de naturaleza malévola, George sufrió una especie de post trauma. Por ese motivo, a modo de distracción, durante los años de su juventud, se volcó en el deporte convirtiéndose en un experto nadador y representando a su colegio en competiciones regionales. También jugó a fútbol, cricket y fue excelente en squash.

Continuó con la música pero dejó de hacer deporte, e irse de camping llegó a ser su pasatiempo favorito. A la más mínima oportunidad se iba en coche con su perro y la tienda de campaña para estar en contacto con la naturaleza. La llamada de la naturaleza iba creciendo cada vez más y George, poco a poco, empezaba a disfrutar de muchas experiencias en el reino elemental enriqueciendo su relación con la Madre Tierra.

George no tiene ningún logro académico que destacar, aunque según él eso es una bendición! De todas formas llegó a ser ingeniero electrónico gracias a su formación dentro de una empresa de informática. Pero, sin lugar a duda, en lo que sí destaca George es, en su gran sabiduría adquirida a lo largo de una vida de experiencias extraordinarias.

En 1998 a George le diagnosticaron fatiga crónica y fibromialgia. Pronto se encontró sin salud, sin ingresos, y sin esposa. Ese período de su vida es lo que él considera ‘la noche oscura de su alma’. Fue en ese momento que tocó hondo después de muchos años experimentando abducciones por seres malévolos, y como consecuencia, empezó a sufrir una enfermedad crónica y una profunda depresión, obligándole a permanecer postrado en cama durante largo tiempo. George, afortunadamente, como el ave fénix que resurge de las cenizas, empezó una recuperación larga y lenta. Pasó muchos días sentado en una silla, reflexionando sobre sus experiencias y las lecciones aprendidas. Cuando finalmente empezó a ver la claridad, su camino a seguir comenzó a ser cada vez más evidente. El momento se acercaba para cuando George compartiría sus experiencias y gran sabiduría con el mundo entero.

En 2003 George iba a tener una experiencia que lo cambiaría todo. Su Familia Galáctica lo visitó, lo recogió y se lo llevó a una gran nave situada cerca de la constelación de Sirio. George experimentó algo muy especial; el viaje de su consciencia a través de las dimensiones del universo, llegando a re-descubrir de qué se trata la vida en este universo. Pudo reconocer de nuevo, quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos.

George, según nos cuenta, había sido manipulado desde una muy temprana edad por seres malévolos, pero a su regreso de esta experiencia, para colmo, fue "abducido" por un grupo que se llama a sí mismo la Federación Galáctica de Luz. Intencionadamente, le borraron de su mente la experiencia que había tenido con su verdadera Familia Galáctica, tergiversando sus recuerdos. El motivo real por el cual lo hicieron, fue para integrar a George (bajo su "hechizo") dentro de la federación galáctica con la intención de darse publicidad a ellos mismos.

Como resultado, en julio del 2004, George dio una serie de charlas, las cuales fueron filmadas y sacadas al público y en ellas George afirmaba ser "miembro de la Federación Galáctica de Luz". Afortunadamente, él mismo llegó a descubrir el engaño al que había sido sometido, después de unos años de búsqueda de su alma, para reconectar con su ser, su verdadera esencia, y así recordar la verdadera experiencia vivida. El aspecto de superación más difícil y desafiante fue el deshacer la división interna que ellos le habían creado, no sólo entre el corazón y la mente, sino también entre el Ser inferior y el Ser superior. Una vez más, después de alcanzar aún mayor claridad, sintió que era necesario hablar claro, por muy humillante que pudiera ser, y admitir en público que él mismo había sido manipulado.

Esta saga con la Federación Galáctica de Luz ha ayudado a George de una forma muy positiva, ya que no sólo tuvo que profundizar aún más en sí mismo y mejorar su capacidad de discernimiento, sino también sabe que, compartiendo sus experiencias, puede ayudar a dar más autonomía a las demás personas. También le sirvió para crear los cimientos de una nueva etapa en su vida y ayudó a consolidar su conocimiento y entendimiento de su viaje, expresando a la humanidad que él está aquí, junto con otros, para exponer el engaño y las mentiras impuestas de quienes están detrás del telón, y así devolver a la gente su soberanía y discernimiento durante este período del ‘Gran Cambio’.

George siempre ha sido consciente de que vendría un cambio en este planeta en un futuro próximo y sabía perfectamente que él tendría un papel durante ese cambio. Lo sabía porque lo sentía, y esa certeza no era fruto de su mente sino de su alma. También, cuando estuvo con su Gran Familia, era consciente de que ellos también se estaban preparando para este ‘Gran Cambio’ y para la transformación de la Madre Tierra.

George sentía una obligación y responsabilidad hacia la humanidad. Sabía que no estaría solo en este viaje y que habría alguien especial, un aspecto femenino que estaría a su lado. En junio del 2009 George y Cynthia se cruzaron en el camino, y los dos aspectos, femenino y masculino, se integraron. Con esta pieza encajada, era el momento para que George difundiera su mensaje, compartiendo sus experiencias, conocimientos y sabiduría con su gran Familia Humana global.

Como dice George… ‘el momento del Gran Cambio ya está aquí, y es el motivo por el cual nos embarcamos en este viaje hace eones. Todos los que habéis elegido estar aquí en este momento estáis a punto de experimentar una transformación de una magnitud que pocos sobre la Tierra puedan imaginar, y qué sepáis que existen multitudes de seres en el universo que sienten hacia vosotros una grandísima admiración. El resultado final de este largo viaje será la transformación de nuestra divina Madre Tierra y de su humanidad en Seres de Luz y Creadores Universales

PARTE 1


PARTE 2


PARTE 3


PARTE 4


PARTE 5


PARTE 6